KIPPster se abre camino hacia un futuro en economía a través de los debates
16 de julio de 2026
Carmen recuerda perfectamente cómo se sintió cuando, hace casi una década, comenzó a buscar una escuela en la Península para su hijo, Salo. No buscaba un lugar donde simplemente dejarlo cada mañana. Buscaba un lugar donde él pudiera sentirse arraigado, motivado y cuidado; un lugar donde pudiera crecer.
“Quería una buena escuela para mi hijo”, recuerda. Esa frase refleja todas las esperanzas que cada padre y madre depositan en sus hijos. Cuando Carmen se enteró de que iba a abrir una nueva escuela pública autónoma —KIPP Valiant Community Prep— en su comunidad, sintió que se le encendía una chispa de esperanza.
Carmen se dio cuenta rápidamente de que había encontrado una comunidad con un propósito. La promesa de KIPP de ofrecer una sólida formación académica le llamó la atención al principio, pero lo que realmente la convenció de que KIPP sería la opción adecuada para su familia fue la combinación de altas expectativas, apoyo fuera del salón de clases y la comunicación sana entre maestros, alumnos y padres.
Para ella, todo eso eran señales de que los adultos del campus entendían lo que significaba construir una verdadera comunidad de aprendizaje. Sentía que KIPP Valiant era un lugar donde los estudiantes encontrarían, al mismo tiempo, estructura y atención: un lugar donde su hijo pudiera sentirse lo suficientemente seguro como para ser él mismo y lo suficientemente seguro de sí mismo como para brillar.
Salo también lo sintió.
Ha pasado casi toda su infancia en la escuela KIPP Valiant, desde el kínder hasta octavo grado. A lo largo de los años, Carmen lo ha visto crecer tanto académicamente como como persona. Recuerda lo rápido que mejoró su lectura en el kínder, y también recuerda los momentos en los que tuvo algunas dificultades, pero luego se puso al día, volviéndose cada año más seguro y más fuerte.
Cuando Salo recuerda sus años de primaria y secundaria, lo que más le llama la atención son las personas que estuvieron ahí para guiarlo a lo largo de ese camino. Para Salo, KIPP es una escuela donde se siente valorado, apoyado y comprendido.
“Todos los maestros que he tenido son muy amables”, cuenta Salo. Todavía recuerda a uno de sus antiguos maestros, quien persiguió su propio sueño de convertirse en músico y, al hacerlo, le enseñó a Salo a soñar en grande también.
“Me inspiró mucho”, dice Salo. “Siempre me decía: ‘Tú puedes hacerlo. Si alguna vez tienes un día difícil, ven a hablar conmigo’”.”
Ese tipo de apoyo deja una huella en los niños. Les hace sentir que tienen un lugar en este mundo, que su opinión importa y que vale la pena aferrarse a sus sueños. A Salo se le ilumina el rostro cuando habla de los experimentos científicos y del placer de aprender de manera práctica, y sueña con convertirse algún día en mecánico o ingeniero.
Uno de los recuerdos de los que Carmen se siente más orgullosa fue el año pasado, cuando Salo tuvo la oportunidad de viajar a Japón con sus compañeros de clase. Al principio, la idea parecía abrumadora y conllevó todo un año de preparación, recaudación de fondos, trámites y preocupaciones de madre. Pero, paso a paso, la comunidad lo llevó hasta allí. Los maestros compartieron fotos y videos durante el viaje, y Carmen describe la experiencia como si hubiera viajado con él en cada momento.
“No hay muchos niños que tengan el valor de irse a otro país”, dice ella. “Pero él lo hizo”.”
Carmen valora las oportunidades que KIPP Valiant le ha brindado a su hijo, y ve a estas escuelas como un trampolín no solo hacia la preparatoria, sino también hacia el futuro con el que sueña su hijo: “Quiero que siga creciendo, que siga progresando para que pueda alcanzar sus metas y pueda ir a la universidad a la que quiera asistir”.”
Los padres y cuidadores como Carmen son un elemento fundamental de lo que hace especial a KIPP Valiant. Las familias desempeñaron un papel decisivo en la fundación de la escuela en 2017, y siguen infundiendo en ella un sentido de pertenencia y conexión.
Para Carmen, eso es lo que distingue a KIPP: “KIPP es empatía, comunidad, familia”.”